En un panorama industrial australiano marcado por la escasez de personal técnico cualificado y una creciente demanda de soberanía industrial, la rapidez de comercialización se ha convertido en una ventaja competitiva esencial, siempre y cuando se reduzcan los riesgos al mismo tiempo. Así, numerosos fabricantes y operadores se enfrentan a un doble reto: desarrollar un producto más rápidamente, pero también reducir los retrasos, las modificaciones y los problemas de integración al final del ciclo que pueden comprometer la calidad, los costes y la confianza.
Para este proyecto llevado a cabo para una empresa líder del sector minero, el reto de SEGULA consistía en diseñar y crear rápidamente un prototipo de vehículo minero de uso específico (SPV) – un camión de inspección de vías férreas -, lo que implicaba una compleja colaboración entre cuatro partes interesadas (fabricantes, proveedores y autoridades reguladoras). En el marco de un proceso secuencial clásico, la armonización de los requisitos, la obtención de las validaciones de diseño y la garantía del cumplimiento normativo suelen llevar entre 6 y 12 meses. El objetivo del cliente era reducir considerablemente este plazo sin introducir riesgos adicionales ni comprometer la calidad del producto final.
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